lunes, 28 de mayo de 2007

INDICAME EL CAMINO, SEÑOR

Indícame el camino que he de seguir ya que levanto mi alma a Tí, Señor.

Sí, Señor, enséñame tus caminos, porque ya me cansé de andar por los míos sin llegar a ninguna parte, desperdiciando tiempo, años, vida..., comiendo la tierra de caminos polvorientos, abrasado por un sol implacable, buscando deseoso una sombra amiga.

Enséñame tus caminos Señor, porque los míos se acortan y bifurcan, se entrelazan y confunden, se introducen en desiertos y pantanos, se hacen amigos de alimañas y tinieblas. Enséñame tus caminos Señor, porque en los míos sólo encuentro la huella de mis propios egoísmos, veleidades y caprichos.

Enséñame a poner mi pié en tu Huella firme y decidida, orientada sólo hacia el querer del Padre, hacia un jardín donde la espina del pecado no pudo inyectar su veneno y podrir las rosas, tu Huella Señor, la del Varón de dolores, sin sentimentalismos ni victimismos, sin espectacularidades ni discursos, tu Huella Señor, ensangrentada de Resurrección, herida de fragancia, crucificada de Vida, tu Huella Señor... la que me sigue indicando aquel camino que me hará verdaderamente libre...

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